Sinopsis
Emma Roberts era una niña caprichosa y malcriada que siempre obtuvo lo que quería, lo que nunca espero fue que una mala decisión la llevara a cambiar no solo el curso de su vida, si no el de el hombre al que tanto ama. ¿Podrá lograr que Benjamin olvide el pasado y se plantee un futuro a su lado?
Intrigas, mentiras, rencores y nuevas oportunidades. ¿Sera posible que al final del camino el amor sea más fuerte que el odio?
Solo el destino sabe lo que tiene deparado para ellos, por que nada esta escrito.... solo el pasado y cuando el amor es verdadero los amantes siempre encontraran la manera para permanecer juntos.
Esta es la primera entrega de la Serie: Amores de hierro; no puedo prometer que será perfecta, pero si puedo prometer romance, chicos guapos, fuertes, capaces de luchar por el amor de su vida y mujeres que no necesitan que las rescaten, pero que aman y pelean por su felicidad.
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CAPÍTULO 1
ADVERTENCIA: Este libro es una obra ficticia, los personajes, hechos, situaciones y lugares son sacados de la imaginación de su muy demente e inmadura autora, Es totalmente ficticia, toca temas sensibles y tiene actos violentos, si no se adapta a su estilo de lectura o no se adecúa a sus gustos, por favor deslilce hacia otras historias y evite dejar insultos innecesarios, lo que pasa aquí es imaginario pero sus insultos son reales y si que es violencia.
Los personajes pueden llegar a ser groseros, machistas, clasistas, tontos y desubicados: situaciones ridículas y absurdas, humor negr0 y cliché por montones, repito una vez mas, si no se adapta a tu estilo de lectura, por favor, te lo pido, no me leas, este no es un nobel de literatura, es una historia loca que escribí a mis 14 años y mi primer intento de escritora.
EMMA
Mi nombre es Emma Roberts, tenia apenas 20 años cuando me casé con Benjamín Black, hijo único de un matrimonio acaudalado con el cual mis padres tenían negocios en común desde que yo era una niña, Ben como me gustaba llamarlo, era mayor que yo por tres años, así que cuando estábamos en la escuela el iba unos grados por encima de mi, así que asistimos por un buen tiempo a la misma escuela, aunque no teníamos ninguna clase juntos.
Cada vez que lo veía por los pasillos caminando con ese porte y esa arrogancia que sólo lo hacía más deseable ante mis inocentes ojos, vestida con mi uniforme de porrista soñaba con que más temprano que tarde llegaría el día en que el hombre al que había amado desde que tengo uso de razón se daría cuenta de mi mísera existencia y entendería que yo era la mujer de su vida; es que, no había en el mundo un hombre que tuviera tal grado de perfección como Ben, no podía ser posible que existiera alguien mas fuerte, sexy y hermoso que él y no solo hablo de belleza física, porque él hombre lo era tanto por fuera como por dentro; guapo, noble, dulce, generoso y amable... la personificación de la perfección en un cuerpo musculos. Me salían corazones por los ojos cuando lo veía y me carcomía por dentro el hecho de que no me perteneciera a mi, no era justo que otra que no fuera yo lo tuviera. También me volvía loca por su enorme parecido con Clark Kent mi crush de toda la vida, si, creo que Superman es la criatura más perfecta y mejor hecha en el universo, por eso, cada vez que lo veía soñaba con que él era mi Superhéroe al rescate, y yo, la periodista super rubia Emma Lane, que lo esperaba ansiosa en las azoteas para volar hacia el horizonte con una luna llena gigante como fondo; no me juzguen, algunas sueñan con su príncipe azul y cuentos de hadas, yo lo hago con Supeheroes.
Pero como nada en la vida es tan fácil, había un pequeño detalle que se interponía en mis planes de «felices por siempre» con el grandulón super macizo y sensual; tenía una novia de toda la vida, llamada Madison Reed, guapa, alta, con curvas en los lugares correctos, un hermoso cabello oscuro como la noche, largo y
abundante y, como si esto no fuera suficiente, poseía una inteligencia que la hacía destacar por encima de los demás estudiantes: era la número uno de su clase y presidenta del comité estudiantil; belleza e inteligencia, una combinación explosiva, ¡era absolutamente perfecta!
Pensaba: ¿Cómo iba Benjamín a fijarse en mí que parecía un renacuajo esquelético al lado de esa Venus de Milo espectacular con el coeficiente intelectual de Einstein? Pero, aunque no lo crean, al final cuando dos personas están destinadas a estar juntas para siempre no hay fuerza de la naturaleza que detenga el curso de la vida, así que finalmente lo logré y les voy a contar cómo lo hice: durante años moría de amor por él, moría por estar en sus brazos y ser la dueña de sus besos, por años permanecí entre las sombras esperando mi oportunidad para estar por fin juntos y que me mirara a mí y solo a mí con esos ojitos azules cálidos y perfectos como el cielo de verano. Solo necesitaba una oportunidad, solo una para que él me notara y se enamorara de mi.
Pero mientras yo no lograba ningún avance en absoluto, la relación de Madison con mi hombre perfecto se hacía cada vez más fuerte, hablaban de casarse algún día, formar una familia y ser felices por el resto de la eternidad, ¡mi felices por siempre!, ¡esa arrastrada muerta de hambre iba a quedarse con mi final feliz! No podía permitirlo, ella no iba a robarme al amor de mi vida, empezaba a perder la cordura, necesitaba hacer algo radical para separarlos, lo único que anhelaba era que él fuera mío, no importa lo que tuviera que hacer para conseguirlo, estaba dispuesta a cualquier cosa para reclamar lo que en mi mente retorcida me pertenecía por derecho, no era justo que ella lo tuviera y que yo no, ¡yo era la jodida Emma Roberts!, hermosa, talentosa y muy rica, ella no era más que una don nadie con tetas de estrella porno. Creo que, al ser tan malcriada, pensaba que podría tomar lo que quisiera sin importarme por encima de quién tendría que pasar y eso fue lo que me llevó al principio del desastre.
Por esos días Ben se fue a la universidad para estudiar administracion de empresas y finanzas, para así hacerse cargo del negocio de su familia, y Madison, como la niña dulce, compasiva, de buen corazón y sentimientos perfectos acepto esperar por él, mientras ella estudiaba en la universidad pública, aunque tenía una beca completa en una de las mejores universidades del país donde también asistia Ben, no podía irse con él y abandonar a su madre ya que esta sufría una enfermedad degenerativa y no podía cuidarse sola y ademas no tenia a nadie mas que cuidara de ella, un poco cliché ¿no crees? ¡ja! sigue leyendo cariño eso abunda aquí; al ser la pobre niña sin recursos a cargo de una madre enferma, representaba la típica historia de cenicienta muy atractiva para hombres con complejo de salvador como Benn: chica linda de clase media, criada por una madre soltera, un ejemplo de fortaleza y valentía que demuestra al mundo que con esfuerzo se puede lograr todo lo que deseas y bla, bla, bla... ¡Pff!, al final ella tuvo que optar por quedarse en la ciudad y hacer lo que pudo con su educación; pero con la promesa de Benn de casarse con ella inmediatamente él terminara su carrera universitaria y por supuesto al volver y hacerse cargo de los negocios familiares la ayudaría a lograr todos sus sueños, no solo iba a ayudarla a ella, sino también se comprometió a cuidar de su madre y buscar los mejores tratamientos para sobrellevar su enfermedad, por que su salud se deterioraba cada día más y Madison era esclava de su cuidado.
Pero nada está escrito, excepto el pasado y el destino me dio la oportunidad de tener eso que tanto quería: a Benjamin Black en charol de plata para mí solita. Resulta que el universo estaba confabulando a mi favor y el padre de Ben hizo algunos malos negocios, la situación económica de la familia de mi hombre estaba en riesgo y necesitaban de manera urgente inyectar liquidez a su empresa para no irse a la bancarrota. (la familia Black se dedicaba al negocio de construcción y bienes raíces, y mi familia, al desarrollo de nuevas tecnologías y a la creación de aplicaciones móviles). Fue por esto que tuve una maravillosa ide que nos beneficiaria a todos y gracias a esto y a mi amoroso y muy alcahuete padre decidí hacer la jugada que cambiaría nuestras vidas para siempre; digamos que persuadí a papá para que le ofreciera a Peter Black todo el dinero que necesitara a cambio de que su único hijo; mi Ben, se casara con la niña de sus ojos, es decir, su servidora aquí presente.
No me costó mucho convencerlo, ya que, al ser hija única, estaba acostumbrada a que mi papi me diera cualquier cosa que quisiera en el mundo, y lo que más anhelaba era tener para mí al guapísimo Benjamin Black como mi marido.
Convencer a mi hombre fue otra historia, se negó rotundamente a participar de mi idea y estaba dispuesto a mandar todo a la mismísima mierda por defender el futuro que quería construir junto a Madison, se puso terco llegando incluso a crear un plan en el que huiría con ella y renunciaría a su propia familia por defender su amor. Lindo, ¿no? ¿Les dije que era el hombre perfecto? Pues lo era antes de mí.
La noche en que Ben decidió que era más importante el amor que su futuro o su propia familia, el universo volvió a conspirar a mi favor y dio la casualidad que su padre tuvo un grave ataque al corazón, dicen que estuvo a escasos segundos de morir, y fue este el motivo principal por el que el amoroso y leal Benjamin dejara a una Madison muy ansiosa plantada en un cruce de carretera cerca de su casa.
Obviamente, ella, con su manera de ser tan comprensiva, entendió que él no podía abandonar a su familia, que lo que habían planeado ambos era una total y absurda locura; y peor aún para Benjamín, que ella comprendiera que su madre tenía una grave enfermedad que no le permitiría valerse por sí misma en un largo periodo de tiempo — ¿en que diablos estaba pensando?—se reprendió a sí misma una y otra vez y esto la hizo caer en cuenta de que su egoísmo y las ganas de vivir una historia de amor con Ben, como las que se cuentan en los libros, casi la llevan a cometer un terrible error. Así que volvió a casa con su mochila barata, llena de sueños no cumplidos y lloró durante horas debido a todo lo que debía renunciar por el bienestar de otras personas.
No imagino lo agotador que debe ser pensar siempre en hacer lo correcto y poner a otras personas por encima de lo que uno quiere. Recuerdo que pensé: — «¿Quién en su sano juicio es tan tonta como para sacrificar su propia felicidad por otro?».— De seguro yo no. En ese momento no lo entendía, mi egoísmo solo me permitía pensar en mí, en lo que yo quería y en lo que era importante para mí: yo, yo y solo yo.
Que equivocada estaba, pero el destino me iba a enseñar que con él no se debe jugar, que no puedes simplemente decidir cuándo y cómo cambiar la vida y los sentimientos de otro ser humano. Esto sería algo que definitivamente pagaría con creces por muchos días de mi vida, y el precio a pagar iba a ser el dolor y la soledad, sumado al odio y al rechazo de la persona que tanto amaba.
Hola, hola queridas lectoras, solo pasaba por aquí a contarles que, el libro ya puede ser adquirido en formato físico en AMAZON para quienes les gusta leer en papel, sentir las hojas y el olor a tinta.

Amo amo amo 😍❤️
ResponderEliminarUna historia increíble y peculiar como su autora, recomendada ampliamente
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